Autocuidado y salud mental: cuatro hábitos que ayudan a prevenir el agotamiento emocional
En el marco del Día Mundial de la Salud Mental, Eduardo Fadda, psicólogo clínico conversó con el equipo de Reservo Software, en representación de EPsquiatría, sobre un tema que suele quedar relegado frente a las exigencias del trabajo y la vida cotidiana: el autocuidado. Este artículo recoge los principales alcances de lo conversado en este espacio.
Aunque frecuentemente asociamos el agotamiento emocional a profesiones de alta demanda, como las relacionadas con la salud, la educación o el cuidado de otras personas, lo cierto es que cualquier persona puede experimentar niveles elevados de estrés y desgaste si no cuenta con espacios y hábitos para cuidar su bienestar.
¿Cómo reconocer las señales de agotamiento?
Antes de hablar de autocuidado, es importante aprender a identificar cuándo nuestro cuerpo y nuestra mente están pidiendo ayuda.
Entre las señales más frecuentes se encuentran:
- Dificultades para concentrarse
- Problemas de memoria
- Sensación constante de preocupación
- Irritabilidad o cambios de ánimo frecuentes
- Cansancio persistente
- Bruxismo o tensión muscular
- Problemas para dormir
- Sensación de estar sobrepasado por las responsabilidades
Cuando estas manifestaciones se mantienen en el tiempo, pueden generar un importante desgaste físico y emocional, aumentando el riesgo de desarrollar síntomas de ansiedad, estrés crónico o agotamiento laboral (burnout).
Muchas personas describen esta experiencia como sentirse permanentemente «al límite», con menos energía, menor tolerancia a las dificultades cotidianas y una creciente necesidad de aislarse.
La importancia del autocuidado
El autocuidado no consiste únicamente en descansar ocasionalmente o tomar vacaciones. Se trata de incorporar hábitos cotidianos que permitan regular el funcionamiento físico y emocional del organismo.
Durante la conversación, Ps. Eduardo Fadda destacó cuatro pilares fundamentales que pueden contribuir significativamente al bienestar general.
1. Mantener horarios regulares de alimentación
La alimentación influye directamente en nuestros niveles de energía, concentración y rendimiento diario.
Cuando pasamos muchas horas sin comer o mantenemos horarios muy irregulares, el organismo debe realizar un esfuerzo adicional para regular sus procesos metabólicos, lo que puede favorecer la sensación de fatiga y disminuir el rendimiento físico y mental.
Una recomendación práctica es intentar mantener horarios relativamente estables durante el día, incorporando comidas principales y colaciones saludables cuando sea necesario.
Además, una adecuada hidratación también cumple un rol importante en el bienestar físico y cognitivo.
2. Incorporar actividad física de manera progresiva
El ejercicio físico es una de las estrategias más respaldadas por la evidencia para el cuidado de la salud mental.
No es necesario comenzar con rutinas intensas ni largas jornadas de entrenamiento. Pequeñas acciones, como realizar estiramientos al despertar, caminar diariamente o dedicar algunos minutos a ejercicios aeróbicos, pueden generar beneficios significativos.
La actividad física contribuye a:
- Reducir el estrés
- Mejorar el estado de ánimo
- Favorecer la concentración
- Aumentar los niveles de energía
- Promover un mejor descanso nocturno
3. Practicar técnicas de atención plena y relajación corporal
En muchas ocasiones vivimos gran parte del día funcionando en «piloto automático», sin prestar atención a las señales que envía nuestro cuerpo.
Las técnicas de conciencia corporal, inspiradas en prácticas como el mindfulness, ayudan a detenerse por unos minutos y conectar con el momento presente.
Un ejercicio simple consiste en realizar un recorrido mental por distintas partes del cuerpo, observando tensiones musculares, sensaciones físicas o cambios en la respiración, para luego favorecer una relajación progresiva.
Este tipo de prácticas puede resultar especialmente útil en momentos de estrés o antes de dormir.
4. Priorizar una buena higiene del sueño
Dormir bien es uno de los factores más importantes para mantener una adecuada salud mental.
Sin embargo, muchas personas sacrifican horas de descanso debido a exigencias laborales, preocupaciones o uso excesivo de pantallas durante la noche.
Algunas recomendaciones generales incluyen:
- Mantener horarios regulares para acostarse y despertar
- Evitar el uso de pantallas antes de dormir
- Reducir la exposición a estímulos intensos durante la noche
- Evitar comidas abundantes muy tarde
- Consultar con un profesional cuando existen dificultades persistentes para conciliar o mantener el sueño
Un descanso adecuado favorece la recuperación física, la regulación emocional y el rendimiento cognitivo durante el día.
¿Quién cuida a quienes cuidan?
Uno de los temas que surgió durante la conversación fue la importancia de que los propios profesionales de la salud también cuenten con espacios de apoyo y supervisión.
Pedir ayuda no es una señal de debilidad ni una muestra de incompetencia profesional. Por el contrario, reconocer las propias necesidades y buscar apoyo oportunamente forma parte de una práctica responsable de autocuidado.
La salud mental requiere atención continua, tanto para quienes acompañan a otros como para quienes enfrentan desafíos personales en su vida cotidiana.
Un enfoque integral para el bienestar
En EPsiquiatría promovemos una visión integral de la salud mental, entendiendo que el bienestar emocional está estrechamente relacionado con factores como el sueño, la alimentación, la actividad física, las relaciones interpersonales y el acceso oportuno a apoyo profesional.
Por ello contamos con atención online para adultos en Psiquiatría, Psicología y Nutrición, favoreciendo un abordaje coordinado cuando las necesidades de cada persona lo requieren.
Incorporar pequeños hábitos de autocuidado puede marcar una diferencia significativa en la calidad de vida. Y cuando las dificultades persisten o comienzan a afectar el funcionamiento diario, buscar orientación profesional puede ser un primer paso importante hacia el bienestar.
