Esquizofrenia y prevención del suicidio: cómo reconocer los riesgos
El riesgo de suicidio en personas con esquizofrenia es mayor en las primeras crisis de psicosis, antes incluso del diagnóstico formal. A propósito del Día Mundial para la Prevención del Suicidio, los psicólogos clínicos Eduardo Fadda (EPsiquiatría) y Matías Galán (Corfapes) explican qué señales observar y cómo actuar a tiempo.
Cada 10 de septiembre se conmemora el Día Mundial para la Prevención del Suicidio, una jornada instaurada en 2003 por la Asociación Internacional para la Prevención del Suicidio (IASP) en colaboración con la Organización Mundial de la Salud (OMS). Se celebró por primera vez ese año en Estocolmo, con una idea que entonces buscaba abrirse paso en el debate público: el suicidio puede prevenirse.
En Chile, la fecha también coincide con la llegada de la primavera que según la cultura popular afecta el estado anímico y aumenta las estadísticas de suicidio. Para Matías Galán, director ejecutivo de Corfapes, este cambio estacional altera los ciclos circadianos, la rutina y la forma en que las personas se relacionan, y llega, además, justo en medio de las Fiestas Patrias.
"Septiembre está cargado de historia, y nuestras Fiestas Patrias, como toda gran festividad, generan muchas veces sufrimiento en las personas que tienen conflictos familiares. Las personas con psicosis no escapan de eso: pueden ser fechas de mucha celebración, pero también de tragedia."
Matías Galán
Eduardo Fadda, psicólogo clínico de EPsiquiatría, lo confirma desde su experiencia clínica: «Me he dado cuenta de que hay personas, sobre todo con trastorno bipolar, que me dicen: ‘cambió mi estado de ánimo con la llegada de septiembre’, a pesar de estar compensadas farmacológicamente. Este es un antecedente para tener presente pues estamos llegando a un cambio de estación, y eso puede hacer que la persona reaccione de una forma que hoy no estamos viendo. Nos ayuda a anticiparnos.» Es un patrón que también documentamos en profundidad sobre depresión bipolar.
En esta línea, Galán agrega un matiz importante y es que el riesgo no es solo el ánimo bajo, sino también la activación. «Estas épocas también generan activación, y la activación puede ser peligrosa ya que en la medida en que tengo energía es que puedo consumar un suicidio. Son tiempos de fiesta, y en general hay mucho exceso por lo que las sustancias se vuelven un factor de riesgo para quienes tienen antecedentes o pueden tener ideación suicida,» explica el profesional.
¿Por qué el suicidio es más frecuente en personas con esquizofrenia?
La evidencia respalda algo que muchas familias intuyen. Según IntraMed, las tasas de suicidio en personas con esquizofrenia oscilan entre el 3% y el 6%, es decir, entre 20 y 50 veces más que en la población general, y cerca de la mitad de las personas con este diagnóstico experimenta ideación suicida en algún momento del curso de la enfermedad, de acuerdo con la Universidad Autónoma de Nuevo León.
Eduardo Fadda pone otro matiz en la conversación. «Tener esquizofrenia no significa que la persona vaya a tener un episodio o un intento de suicidio. Lo que muestra la evidencia es que, en etapas tempranas, el diagnóstico genera una desregulación y una serie de síntomas, y que las personas recién diagnosticadas suelen tener más episodios o conductas suicidas.»
En palabras de Matías Galán, el riesgo no está solo en el diagnóstico formal de esquizofrenia, sino en las primeras crisis de psicosis, muchas veces antes de que exista ese diagnóstico.
«Son las crisis de psicosis, quizás las primeras, las de mayor riesgo, porque cuando aparece la ideación suicida en una persona que está en una crisis sin tratamiento aún, esa desregulación, acompañada de síntomas como alucinaciones o pensamientos delirantes con ideas de muerte, hace que la letalidad sea mucho mayor,» indica el Director de Corfapes.
Señales de alerta antes de una crisis
Antes de que aparezca un delirio o una alucinación, suele haber un proceso previo que el psicólogo clínico de EPsiquiatría describe con detalle.
"Lo primero que ocurre es que la persona empieza a sentirse atascada, incómoda, como si le faltara el aire. Eso trae un dolor emocional automático, rabia, angustia, miedo, y cambios de humor bruscos. Con el tiempo aparece una ansiedad extrema y una pérdida de la capacidad de disfrutar lo que antes se disfrutaba, la anhedonia. También hay rumiaciones, rigidez de pensamiento y una sobrecarga que termina en agitación, hipervigilancia, irritabilidad y problemas para dormir. Todo eso permite anticipar que la persona podría estar acercándose a un episodio psicótico."
Eduardo Fadda
Matías Galán agrega una idea clave para las familias y es que ese circuito se puede interrumpir a tiempo. «Hay un circuito de malestar que las familias pueden ayudar a romper: el malestar lleva al aislamiento, el aislamiento lleva a descuidar cosas básicas como comer o dormir, y eso aumenta la desregulación hasta un punto peligroso. El diagnóstico de esquizofrenia, además, es muy amplio: no todas las personas con este diagnóstico presentan delirios o alucinaciones, así que las manifestaciones pueden ser tan distintas como personas hay con este diagnóstico. Por eso las familias tienen que estar atentas a los cambios», señala.
Detectar esas señales a tiempo, sin embargo, es solo la mitad del camino. La otra mitad es saber qué hacer con lo que se observa, y ahí la actitud de la familia pesa tanto como la información clínica. Ambos especialistas coinciden en que acompañar no consiste en tener todas las respuestas, sino en estar presente y abrir la conversación antes de que el malestar escale.
Cómo acompañar sin juzgar
Acompañar a alguien que atraviesa una crisis no exige preparación clínica, pero sí una disposición distinta a la que suele aparecer por instinto. El miedo, la urgencia por resolver o el silencio bienintencionado muchas veces alejan en lugar de contener. ambos profesionales coinciden en que el acompañamiento se construye sobre gestos más simples de lo que parece: nombrar lo que ocurre, permanecer al lado y sostener sin juzgar.
Un primer paso, según Matías Galán, es perder el miedo a nombrar lo que está pasando. «Es aconsejable hablar de suicidio y es aconsejable hablar de esquizofrenia, siempre. No hay que tenerle miedo a esas palabras, porque la persona que ya lo está pensando no se va a asustar por escucharlas. Poner en palabras ese sufrimiento ya es una medida preventiva, y le permite a la familia decidir qué hacer con eso».
Respecto al mito, particularmente dañino, de pensar que alguien que comunica una idea o un plan suicida solo está buscando llamar la atención, Eduardo Fadda explica que esa comunicación, ya sea una amenaza o un plan concreto, aumenta la probabilidad real de que la persona intente atentar contra su vida, y nunca debería restársele importancia.
«Acompañar sin juzgar es difícil, pero se trata de decir: estoy al lado tuyo, entiendo lo que te está pasando. No hace falta preguntar por qué lo hizo o de dónde sacó esa idea; esas preguntas son más bien de los profesionales, pero lo primero es no dejar sola a la persona en ningún momento,» comenta Fadda.
Qué hacer en el momento: pasos concretos y a quién llamar
Para el profesional de EPsiquiatría, es importante recordar constantemente a la persona que «pedir ayuda es lo mejor que puede hacer: muchas veces sienten que están generando un problema a los demás, cuando pedir ayuda es, en realidad, la manera más inteligente de resolver lo que están viviendo.»
En ese sentido, Fadda enfatiza que contar con un servicio de urgencias como la línea 4141 del Ministerio de Salud es de mucha importancia cuando el riesgo es inminente.
«El 4141 es la línea de prevención del suicidio, y ahí no hay distinción por diagnóstico: hay profesionales encargados de que esa urgencia sea atendida de inmediato. Lo más práctico, eso sí, es poner estos temas sobre la mesa antes de que la crisis esté ocurriendo, no durante ella. Cuando las aguas están más calmas es un mejor momento para conversar», añade Matías Galán de Corfapes.
Todo esto —las señales, los pasos, el 4141— importa. Pero ambos especialistas insistieron en cerrar la conversación con algo distinto: no un protocolo más, sino un mensaje directo para quien está atravesando este momento, y para quienes están a su lado.
"Todo lo que está ocurriendo no es para siempre. La esquizofrenia y la psicosis tienen tratamiento, y muchas personas que han estado en esta situación hoy están mucho mejor: sostienen vínculos y han recuperado su sentido de vida."
Eduardo Fadda
"El dolor psíquico es real, no imaginario, y es válido, pero es transitorio. Lo insoportable es el dolor, no la vida. A la familia: hay que escuchar ese dolor con cariño, con amor, con comprensión, pero también actuar para que ese dolor no comande la situación."
Matías Galán